lunes, 17 de septiembre de 2007
Le bilan 2
La tía Marie, mi casera, una mujer muy ilustrada, profesora de hijos de presidentes africanos, a los cuales ahora llamaba tiranos y denunciaría en un libro que un día daria a luz, siempre me hablaba del disquito que a los hombres nos ponían a escuchar desde niños acerca de nuestra virilidad y como romper esos paradigmas que provenían desde las epocas en que habitabamos las cavernas no iba a ser facil de cambiar, pero era necesario para darle a la mujer una posición de igualdad que se merecía, claro y me lo repetia una y otra vez como queriendo resetear mi disquito mental, yo la escuchaba siempre pues siempre de buen talante me corregia mi fránces de muy mal acento en esa epoca, y dale con el disquito pero me divertia a veces con su aire de redirigir el norte de una grey desamparada que no encontraba lugar en este mundo y otra vez el disquito. Un día de fines de enero la encontre empacando ya me habia dicho acerca de su viaje a Tahiti, cuando ví entre sus cosas regadas por el suelo en procesión a su baúl una espada y una barbie, en total estado de confusión le pregunte ¿qué era eso?, ¿podría ser más estupida mi pregunta, obviamente eran juguetes para niños, pero mi preguna real era qué hacian esas expresiones de la opresión femenina y del disquito entre sus cosas?, al terminar de entendernos y hecharle en cara que su soporifero rezo del disquito no era coherente con esos regalos, me dijo la frase que es la más usada del léxico frances, c'est comme ca!!.
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